EL EJE DE LA LIDIA

EL EJE DE LA LIDIA
"Normalmente, el primer puyazo lo toman bien los toros, y si ése fuera el único del tercio, todos parecerían bravos. En el segundo ya empiezan a dar síntomas de su categoría de bravura. Y es en el tercero donde se define de verdad si el toro es bravo o no. En el tercer puyazo casi todos los toros cantan la gallina, se suele decir". JOAQUÍN VIDAL : "El Toreo es Grandeza". Foto: "Jardinero" de los Maños, primera de cuatro entradas al caballo. VIC FEZENSAC 2017

sábado, abril 29, 2017

FRANCISCO SEVILLA "TRONI"

" El picador Francisco Sevilla fue derribado y su caballo destripado por un toro andaluz de una fuerza agilidad prodigiosas. Este toro en vez de dejarse distraer por los peones se encarnizó con el hombre, lo pisoteo y le dio un gran número de cornadas en las piernas; pero, notando que se hallaba demasiado bien protegido por el pantalón de cuero, forrado de hierro, se volvió y bajó la cabeza para clavarle el asta en el pecho. Entonces Sevilla, incorporándose con esfuerzo desesperado cogió con una mano al toro por la oreja con la otra le metió dos dedos por las narices, mientras apoyaba su cabeza contra la de la fiera por debajo...."

Francisco Sevilla " Troni", pintado por Ramón Amerigo en 1830. Litografía publicada en Paris por Laujol.

Fuente: Tierras Taurinas. Opus 16, setiembre de 2012. Pp. 56, 57, 58 y 59

jueves, abril 13, 2017

CUADRI, GANADERÍA ANTISISTEMA POR ANTONOMASIA

"Apuesto por un animal listo con afán de lucha, que ponga todo su sentido en la lidia para ganar la pelea. Es un animal que le presenta problemas al matador, pero es que el toro debe tener interés y dar la sensación a los que están ahí sentados que eso no lo hace cualquiera. También tiene que trasmitir, en definitiva, miedo, para darle valor a lo que se está haciendo con ese toro. Nosotros es el tipo de animal que buscamos." Dice Fernando Cuadri.
Con su sempiterna búsqueda de casta y bravura, la ganadería de Cuadri emerge como la ganadería antisistema por antonomasia,  mientras que en el mundo ganadero se ha puesto de moda una forma penosa de crianza del toro moderno, obediente y sumiso, que "sirve" para que el torero pueda gustarse.
                             
Fuente: Tierras Taurinas. Opus 15, julio 2012. Pp. 1, 3, 6, 8, 9, 10 y11.

miércoles, abril 05, 2017

EL INCLUSERO Y EL MONAGUILLO, A EXAMEN

INCERTIDUMBRE DEL BRINDIS.—El Inclusero —al que tenemos ganas de dejarle de llamar asi— tenia la incertidumbre del brindis, para el día de su alternativa. Le decían: "Si brindas a la Fallera Mayor, te olvidará; brinda al público, que no lo olvida. Y a Ordóñez, que lo vas a encontrar muchas veces y es tu padrino..." En la intimidad del torero, el momento del brindis puede tener gran importancia.
(Foto Montes.) 
ANTES Y DESPUES DE  DOS ALTERNATIVAS 

Es interesante el torero como tipo humano. Este hay que deducirlo de su modo de actuar más que de lo que hablan con los periodistas. Por regla general, los toreros que empiezan no se confian con los entrevistadores y solamente quieren salir del paso y quedar bien con los lectores, a través de unas respuestas cuyo cliché conocen —por viejos— sus apoderados y banderilleros de confianza. De todos modos, chispea en ellos la personalidad en ocasiones, siquiera éstas sean pocas.
Coyuntura especialmente favorable esta de la alternativa. Conjugar las ilusiones de antes y después de la ceremonia es interesante. Y por eso traemos las declaraciones —coincidentes en ilusión— de los primeros toricantanos de la temporada. 

LOS QUE ASPIRAN A LLEGAR
EL INCLUSERO, HIPNOTIZADO
Gregorio Tébar «El Inclusero», otro nuevo matador de toros. También es noticia de la última semana. Pero lo que muchos ignoran es que el diestro se pasó casi toda la mañana del día de su alternativa muy pensativo, casi sin hablar con nadie, 
soltando algunas veces frases a «medio hacer». Estaba como hipnotizado.
—¿Sabes lo que te juegas?

—Sí. Yo y los míos... ¿Quién ha venido?

En Valencia estaban los «incluseros» de Granada, los «incluseros» de Palma y un montón de autobuses alicantinos con «incluseros» dentro...
—¡Qué largas se me hacen las horas! ¿Qué hora es?
Goyo Tébar preguntaba como «ausente», mirando por la ventana del Astoria, como un niño en su primera comunión...
—Bueno; allí lo decidiré... —¿El qué?
—Sí; lo de brindar. El primero, al público: el segundo, a Ordóñez,
—Sí; claro. Porque la fallera mayor te dará un regalo, pero pasado mañana no se acordará de ti. El embajador también te hará otro regalo, pero se irá algún día... Ordóñez está ahí, en tu camino...
—¿Cómo se llaman mis toros?
—«Hiroshima» y «Dinástico». El primero es negro, chaparro, si se dice así. Tiene cara de gato bueno...
—¿Cómo?
—«Hiroshima», donde murió tanta gente, Goyo...
—¡Ay, Dios mío! iDios mío! ¿Sabéis algo de mi tío? Creo que mi familia, los de mi barrio, han venido todos... Y Corbelle, Chocolate. Barajitas, Chanito y Carrillo... iAy, Dios mío!
A las cuatro y cuarenta y cinco de la tarde el chico de La Florida ya era torero con cuatro naturales y uno de pecho. Y El Pipo susurraba bajo la barrera de Orson Welles, al lado de Alejo Bonmatí:
—Aquí hay torero.
Cortó una oreja. Se lo llevaron a hombros al final. En el hotel lloraba de alegría. Pero ya no estaba hipnotizado:
—¡Gracias, Dios mío; gracias!
—¿Y ahora, qué?
—Nunca os defraudaré. Me la jugaré todas las tardes. Os doy m i palabra...Y seguía llorando. ¡Llorando de alegría el nuevo matador de toros!...

EL MONAGUILLO, DECIDIDO
Ya es sabido que desde el día de San José, Andrés Torres «El Monaguillo» dejó el escalafón de la novillería para pasar a ser matador de toros y que actuó de padrino Paco Camino, y de testigo, Andrés Vázquez. Pero, ¿cómo han juzgado éstos al nuevo diestro después de la corrida de su doctorado, en la que cortó una oreja? De esta forma;
Poco Camino. — «Esta ha sido la octava alternativa que he dado. Con las siete primeras no he tenido suerte. Mis ahijados, hasta ahora, no han cuajado como figuras. La verdad es que tenían poca fuerza. Pero El Monaguillo es otro cantar. Este sí que puede ser figura. en mi opinión coinciden muchos aficionados. Habrá que tener cuidado con él. Este es de los que vienen apretando, dispuesto a quitarle a uno el pan...»
Andrés Vázquez. — «Andrés Torres ha llegado a la alternativa plenamente cuajado y posee condiciones más que suficientes para ser figura... si él se lo propone. Alcanzar una buena posición en el escalafón es muy difícil; todavía entraña más dificultades el mantenerse en ella. Andrés tendrá que luchar mucho, entregarse cada tarde y pensar que siempre le queda aIgo por hacer y aprender. Posee cualidades para triunfar, y eso es ya muy importante. Lo demás tendrá que procurárselo él...»
—Y El Monaguillo, ¿qué dice?
—Trataré de cumplir siempre y no me creeré figura jamás..., aunque estoy dispuesto a serlo. Tengo fe e ilusión. No me permitiré la menor concesión y cada tarde, en cada toro, procuraré el éxito, sin regatear ni mi esfuerzo ni mi decisión.
¡A cumplir con todo eso, Andrés Torres! Es la única forma de «llegar» y mantenerse. 

Fuente: Semanario gráfico de los toros El Ruedo. Madrid, 29 de marzo de 1966. Año XXI, Nº1,136.

domingo, abril 02, 2017

LOS ENEMIGOS INTERNOS DE LA FIESTA

¿Quiénes somos los verdaderos antitaurinos de la modernidad?

Antonio Lorca
Cuando alguien, cansado de aburrimiento, decide no volver a una plaza de toros,¿de quién es la culpa? ¿Y cuando un aficionado se exaspera, tarde tras tarde, en un tendido al comprobar la debilidad enfermiza de un toro? ¿Qué ocurre cuando otro lee una crónica y piensa ‘este periodista no ha visto la misma corrida que yo’?
Anda el taurinismo revuelto, y con razón, por los sucesivos ataques que la tauromaquia sufre desde muchos y variados flancos políticos, sociales y económicos.
El antitaurino ha ganado protagonismo y quita el sueño a una fiesta que hasta hace poco vivía tranquila en su propia inercia. Ahora, la culpa, toda la culpa, es del enemigo. Y así debería ser. El problema es que no está claro quién está al otro lado de las tablas; es decir, ¿quién es, de verdad, el enemigo de la fiesta? ¿De qué es responsable el antitaurino -el violento, el alborotador, el pesado y cobarde que se esconde en las redes sociales, el político radical o el ambiguo, o, simplemente, el buenista moderno- y de qué no? De presuntos delitos de odio, de ruido, de insultos, de prohibiciones y olvidos, -sin duda, y no es poco-, pero no son responsables de la decrepitud del toro, de los festejos aburridos, de la supuesta manipulación, del cansancio, de la falta de ilusión…
Hablemos en plata: ¿quiénes somos los verdaderos antitaurinos?
Sí, somos. Porque, ¿quién es más anti? ¿Aquel que por diversas razones está en contra de la fiesta y así lo manifiesta, o aquellos otros, muchos, que desde dentro, se consideran depositarios de la esencia taurina y la manchan cada día con sus mentiras, su irresponsabilidad, su pasividad…?

El antitaurino no es responsable de la decrepitud del toro ni de la falta de ilusión de los aficionados

Comencemos por lo más cercano: los periodistas. Hora es de que dejemos de ser los intocables del sistema, y se nos exijan responsabilidades como a los demás. ¿Cumplimos con nuestra alta misión de contar lo que sucede en el ruedo o nos dedicamos a cuidar, proteger y preservar la fiesta y, en consecuencia, a ocultar sus miserias? ¿Somos periodistas y, por tanto, nos dejamos la piel en la búsqueda de la verdad, o somos, acaso, publicistas del sistema, agradadores de toreros, ganaderos y empresarios y besamanos de todos ellos? ¿Acaso alguien cree que la fiesta de los toros sería la misma si el periodista antepusiera su sentido crítico y la búsqueda de la verdad al desmedido interés por ser amigo de los taurinos? ¿Sufriríamos los anodinos carteles, los toros tullidos, las acomodadas e insulsas figuras y los dislates y profundas injusticias del mundo del toro si existiera una clase periodística comprometida y exigente con la fiesta?
Quién sabe si será cierta esa frase que dice que “es difícil que un hombre entienda algo cuando su salario depende de que no lo entienda”.
Pero ya se sabe que la soledad es el precio de la libertad; y no resulta fácil andar en solitario en esta profesión, entre murmullos y miradas furtivas de los taurinos y compañeros malvendidos al sistema que te dan la espalda o te critican con extrema acidez sin conocerte.

¿Cumplimos los periodistas con la misión de contar lo que sucede o somos publicistas del sistema y agradadores de los taurinos?

¡Ay, cuánto antitaurino disfrazado pulula por esta bendita profesión…!
Y qué decir de los toreros. Todos. No se salva ni uno. No hay quien defienda la fiesta más que con huecas palabras. Unos, porque les va la vida ello, y los demás porque se bajan los pantalones ante el más modesto empresario o ganadero, que pueden ofrecerles un festejo o un tentadero. ¿Por qué permiten la manipulación y el fraude en lugar de defender la integridad del toro y el respeto a los espectadores? ¿Por qué ‘tragan’ tanto y a todas horas en lugar de proteger su dignidad y la de la propia fiesta? Quizá, para que no les ocurra como al maestro Antonio Bienvenida, que denunció el afeitado y hasta sus propios compañeros le hicieron el boicot. ¡Ya…!

Pero quede claro que esta fiesta está plagada de toreros antitaurinos que no mueven un dedo más que por sus propios y muy limitados intereses.

¿Acaso no es antitaurino el Gobierno del Partido Popular -el más ‘taurino’ de los partidos-, que aprueba una ley taurina y permite, por evidente falta de valor, que hiberne en el cajón del olvido? ¿Y no lo es el PSOE, taurinísimo en Andalucía y anti más allá de Despeñaperros? ¿Existe mayor disparate que este, aunque trate de disfrazarse con el peregrino argumento de que ‘el partido admite distintas sensibilidades sobre la tauromaquia’?
¿Es taurina la autoridad, que incumple reiteradamente el Reglamento, olvida la necesaria exigencia, permite festejos soporíferos, acepta faltas de respeto de figuras desbordantes de arrogancia y mira hacia otro lado ante presuntas y evidentes irregularidades?

¿Se puede llamar taurino al ganadero que echa agua al vino de la bravura con el único objetivo de reducir la casta? ¿Es taurina la Unión de Criadores de Toros de Lidia y las demás asociaciones ganaderas, silentes de por vida ante la permanente decadencia del toro?

¿Es taurino el empresario que continua trabajando con esquemas obsoletos, y se muestra incapaz de ofrecer carteles novedosos?

“Cada vez tengo menos ilusión”, confesaba el pasado jueves en la Maestranza una reconocida aficionada. “Y no es la edad; son estas figuras insustanciales y este toro que carece de vida…”, añadía.

Y de todo esto no tienen la culpa los antitaurinos.